Los animales como instrumentos de la ideología

OPINION. Por Myriam Mitrece

Desde el suceso de los veganos en la Rural, parece que los medios masivos de comunicación se hubieran confabulado para manifestar su amor por las mascotas y su preocupación por los daños que los animalitos puedan sufrir. También en las redes surgieron videos casi inverosímiles sobre gallos violadores y gallinas sojuzgadas. ¿Casualidad?

EL PROYECTO GRAN SIMIO

El filósofo de izquierda, Peter Singer hizo público en 1993 un proyecto que pretende la inclusión de los seres humanos, chimpancés, gorilas, bonobos y orangutanes en una “comunidad de iguales”, es decir, “una comunidad moral dentro de la cual aceptamos que determinados principios o derechos morales fundamentales que se puedan valer ante la Ley, rijan nuestras relaciones mutuas”.

Algunos preguntarían cuál es la razón por la cual detener este pedido solo para algunas especies. La respuesta que se da desde la página oficial del proyecto es que esto “establecerá un precedente para muchos otros animales”, ya que el Proyecto Gran Simio “pretende cambiar las ideas actuales, formadas a partir de una mentalidad humana sesgada y llena de prejuicios. En este sentido, los homínidos no humanos serán la vanguardia para otros seres oprimidos”.

SANDRA Y EL ANTECEDENTE ARGENTINO

Sandra es un orangután hembra de 33 años, oriundo de Alemania, que pasó gran parte de su vida en el zoológico de Buenos Aires. En 2014, la Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales acudió a los tribunales para que su estatus jurídico sea reconsiderado. En 2015 se emitió sentencia: Sandra fue reconocida como persona no humana. Por ser sujeto de derecho, se le concedió un habeas corpus, recurso por el cual un detenido puede exigir comparecer ante el juez para que este determine sobre la legalidad de su privación de libertad. Después de largos análisis y deliberaciones el lugar elegido como destino final de Sandra fue el Center for Great Apes entre Tampa y Orlando (EEUU). Miembros del Proyecto Gran Simio participaron en estas gestiones.

LA UNIVERSIDAD TAMBIEN SE ALISTA

A principios de esta semana, inició en la Universidad de Buenos Aires un seminario sobre derecho animal. Entre sus objetivos se enumeran: Conocer la situación jurídica de los animales en nuestras legislaciones tanto civil como penal y como los Animales No Humanos son considerados en las sociedades actuales; generar una conciencia empática frente a la problemática de la explotación de los animales no humanos y evaluar los proyectos de reformas que se discuten en el Poder Legislativo. Las áreas temáticas que se abordarán, son, entre otras: Discriminación: el caso del sexismo y el especismo; personalidad jurídica en los animales no humanos y violencia inter- especie.

TODO TIENE QUE VER CON TODO

Más allá de las intenciones particulares, que no juzgamos, ni criticamos, podemos ver que el interés ingenuo por la protección de otros seres vivos que comparten nuestra vida terrena, encubre otra forma de penetración de ideologías extrañas que buscan socavar nuestra cultura.

Coincidentemente, la mayoría de las personas involucradas en este tipo de reclamos animalistas, tanto en el exterior, como en nuestro país, son también fervientes defensores del aborto libre concebido como derecho, de la eutanasia y hostigadores pertinaces de una visión cristiana del mundo.

Explícitamente desde Proyecto Gran Simio se sostiene que quienes no adhieren a esta propuesta se fundamentan en “posiciones teológicas, que ven al hombre como único ser hecho a imagen de Dios y, por tanto, en la cima de la creación” y en “versiones más seculares de esta tradición, que sostienen el típico argumento humanista según el cual todos los humanos poseen una dignidad o valor especial que no comparten con ningún otro ser”.

La pérdida de una visión del hombre como creatura pone en tela de juicio su valor y en buena medida, su sentido.

P. Singer en una entrevista concedida a La Vanguardia, en 2003, sostuvo que es moralmente más reprobable matar a un chimpancé que tiene una vida rica y compleja que a un ser humano gravemente discapacitado que no pueda reconocer a otra gente o establecer relaciones sociales.

NO SE TRATA DE CUIDAR A LOS ANIMALES

Obviamente, estamos contra todo tipo de daño innecesario a los animales y promovemos el cuidado responsable de las mascotas. Pero el animalismo antiespecista no trata sobre eso. Aquí se juegan otras cuestiones solapadamente. Nuevamente el “culpable” es… el patriarcado quien considera que unas especies animales (el hombre) valen más que otras y por lo tanto merecen más respeto y tiene más derechos. Este movimiento sostiene que la clase de los humanos oprime a la de los no humanos que se vinculan por relaciones de poder ¿argumento ya conocido?

No se entiende el antiespecismo sin una ideología más abarcativa que la fundamenta, ampara y alienta. Otro brazo más, del pulpo totalitario.

* El lector podrá seguir a Buena Data en: http://www.buenadata.org
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